Patricio Fernández

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“No todo es culpa de los medios, aquí también hay irresponsabilidad y demasiados personalismos”

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Esta entrevista fue realizada por Sebastián Mejías de El Mercurio de Valparaíso

“HOY DÍA LO QUE SE TIENE QUE HACER ES CONSTRUIR, PARTIENDO DESDE NUESTROS PUNTOS DE ENCUENTRO”

Con las votaciones dadas en las últimas semanas, varios artículos que contaron con la aprobación de los dos tercios quedaron listos para pasar al borrador de la nueva Constitución, mientras que hay otros que, en medio de la críticas, deberán volver a las comisiones para ser rediscutidos y así ganar legitimidad. Para lograr ese objetivo, el convencional por el Distrito 11 y exdirector de The Clinic, Patricio Fernández, propone incluir a todos los que se pueda y que incluso la derecha, tan resistida por algunos sectores, pueda ver su mano en la nueva Constitución, esto en pos de la búsqueda de transversalidad.

– ¿Cómo vivió estas últimas jornadas tan intensas que se dieron?
– Es que aparte de lo que acontece en el pleno, los convencionales trabajan en sus respectivas comisiones, tienen reuniones con sus asesores y pertenecen a colectivos. Entonces, de verdad que en el último tiempo han sido jornadas de, prácticamente, veinte horas, donde no existen ni los sábados ni los domingos. Creo que el dato del cansancio debe ir siendo considerado, no en el sentido de la conmiseración, sino pensando en el buen resultado del trabajo. Tiene que haber contemplación con las vidas individuales, para que estas den lo mejor de sí. Si eso no ocurre, habrá dificultades tanto en el carácter y la convivencia.

– ¿Lo dice con el objetivo de que se reconsideren los plazos?
– No, solo estoy poniendo un dato a tomar en consideración a la hora de evaluar este proceso. Yo soy de los que quiere que este proceso se realice en los plazos acordados y para ello hay que hacer los mejores esfuerzos.

– ¿Cómo se van a sobrellevar estos meses aún más intensos que se vienen por delante?
– Se sobrelleva sobre todo con entusiasmo, convicción y compromiso y estoy lejos de caer en la demagogia. Si a todos quienes integramos la Convención no nos moviera una verdadera valoración por la causa en la que estamos trabajando, supongo que muchos ya habrían renunciado.

– Como quisieron hacer algunas convencionales de Vamos por Chile. Usted mismo, en una columna, criticó cierto clima de intolerancia hacia las posturas de la derecha.
– Por eso creo que es muy importante, a estas alturas, que eso quede definitivamente atrás. Justamente, en estos momentos acontece algo que me pone feliz, ya que los dos tercios llevan a que todo lo que antes era deseo de distinción y particularización se convierta en un ejercicio inútil. Todo el que quiera distinguirse de los demás no conseguirá llegar a ningún acuerdo en la votación de las normas.

– ¿Primará el pragmatismo, entonces?
La gran tendencia hoy día, ya si no es por una convicción democrática profunda o el deseo de
conocer al otro, es encontrar razones de manera pragmática. Insisto en que lo fundamental es
encontrar aquello que nos vincula al otro; de lo contrario, tu norma no prosperará en el pleno. Quien no se haya dado cuenta de eso con el inicio de las votaciones, deberá despertarse pronto. Es propio de las campañas políticas el querer demostrar la diferencia o distinguirse. La Convención tuvo un primer tiempo donde lo esencial fue, más bien, lo demostrativo. Un decir “aquí están todas nuestras deudas y sufrimientos, lo que nos ha marginado”. En cambio, hoy día lo que se tiene que hacer es construir, partiendo desde nuestros puntos de encuentro, con el objetivo de redactar una nueva Constitución. De lo contrario, no existirá.

– ¿Se está viendo ese ejercicio?
– Hay algunos a los que les cuesta más y de manera bastante evidente, pero te diría que estamos en un mal momento para exacerbar las particularidades. Se va constatando que aquel que llega acusando consigue menos que el que lo hace invitando.

– Habrá que invitar para conseguir aprobar ciertos artículos que deberán volver a las comisiones, como fue el caso de los parlamentos regionales.
– Hay que pensar que estas son las primeras votaciones en la historia del proceso constituyente que buscan los dos tercios. Cada vez quedan más claras las consecuencias de no buscar acuerdos, eso en el ámbito del pleno. Puedo decir que en la Comisión de Derechos Fundamentales, claramente he visto aprendizajes de distintos tipos. Desde una creciente voluntad de encontrarse con otros, ampliar los diálogos y darle mayores espacios a lo que en un comienzo se resistía con mucha fuerza. Nada de esto pasa de la noche a la mañana, se trata más bien de procesos que cada vez se están acelerando más.

– ¿Puede dar ejemplos concretos donde vea ese proceso?
– Hemos ido votando en la Comisión de Derechos Fundamentales muchas normas de manera unánime. Se están valorando cada vez más las normas limpias que recurren a la menor cantidad de adjetivos posibles, precisas. Nada de eso era imaginable en los comienzos de la Convención. Por decirlo así, en la disputa entre lo maximalista y lo minimalista está ganando lo minimalista. Es más fácil el encuentro en lo esencial que el encuentro en lo más adjetival.

-Se habló esta última semana de que la Convención está bajo un ataque mediático. ¿El problema es comunicacional o político?
– Yo mismo dirigí un medio de comunicación durante veinte años y sé qué es lo que llama la atención para un titular. Ahora, el afecto por el proceso y la valoración de su importancia debiera tratar de llevar a los medios y al mundo periodístico a un esfuerzo por no quedarse con eso. Está bien, los medios buscan convocar la atención y los titulares están llamados a atraer intereses rápidos, pero no todo es culpa de los medios, aquí también hay irresponsabilidades y demasiados personalismos de parte de todos los sectores. Muchos no se dan cuenta del daño que hacen con sus declaraciones rimbombantes y con pretender poner sus propias convicciones por encima del éxito del proceso en su conjunto. No todo es culpa de las comunicaciones.