Patricio Fernández

La crónica semanal

El diálogo gana terreno

Compartir:

La semana termina con grandes avances: se encauzó el conflicto con el ex almirante Arancibia y fue levantado el veto a las organizaciones de derecha que pidieron audiencias a la comisión de DD.HH, la comisión de descentralización sesionó con éxito en cuatro regiones del país y el conjunto de los constituyentes trabaja a toda máquina para a fines de la próxima semana entregar sus conclusiones a la comisión de Reglamento, y que las incorpore a las normas de funcionamiento, que regirán la discusión propiamente constitucional.

A las 10.00 de este jueves, antes de comenzar con los temas en tabla, Andrés Cruz, miembro del Colectivo Socialista y convencional por Concepción -“un abogado gris”, según repite cada tanto- pidió la palabra.

Muy buenos días a todas y todos -entonó como los animadores circenses.

¿Y todes? -preguntó Teresa Marinovic.

¡Todas y todos, dije! – ahora con cierto tono militar, que despertó una risotada en la sala-.

-Quería empezar con un punto que me preocupó -continuó, ya serio- y voy a deslizarlo, porque me parece que está muy vinculado con la Comisión de Comunicaciones, y se relaciona con una votación realizada el día de ayer en la Sub Comisión de Reglamento, donde por 6 votos contra 5 se aprobó mantener el quórum de los 2/3. Cada uno tendrá su opinión. Eso es irrelevante. Lo que a mí me preocupó es que el día de hoy comenzó a circular en las redes sociales una infografía con los rostros de esas seis personas que votaron a favor de esta medida. Da lo mismo quiénes sean. A algunos les tengo muchísimo aprecio y cariño, pero todos merecen el mismo respeto, por cuanto hemos sido legítimamente elegidos para ocupar este espacio. Lamentablemente, y aquí está el punto que me preocupa, dicha infografía habría salido desde dentro de la Convención Constitucional. Si viniera de afuera no podríamos hacer nada, porque estamos expuestos a este tipo de lamentables circunstancias (…) Pero si surgió de adentro -y está incluso especificado el grupo que yo no voy a mencionar acá, porque sería especular y alimentar prejuicios, cosa que no me interesa- es algo de lo que corresponde hacernos cargo. Tendremos muchas votaciones como ésta el día de mañana, y si vamos a estar permanentemente en este juego de denuncias y de inquisición simplemente por pensar distinto, creo que estamos muy complicados…”.

Desde mi lugar de coordinador comenté que me parecía un tema importante. La Tere Marinovic comenzó a discutirle a Andrés que le parecía lícito hacerlo, que de eso se trataba la libertad de expresión, a lo que él respondió que era una manera de agredir y socavar la opinión del otro, cuando habían tenido la posibilidad de argumentar en el espacio que se les había dado.

Entonces, Loreto Vallejos, miembro de la Lista del Pueblo, con quien compartimos la función de coordinadores, tomó la palabra:

“Recojo lo planteado por Andrés y me hago cargo, porque yo compartí también esa publicación. Doy la cara y soy parte de ese grupo al que Andrés señala”.

Se planteó la posibilidad de poner este tema en tabla para más adelante, pero Pollyana Rivera sostuvo que era mejor no dejar pasar el asunto, porque era de la esencia de las preocupaciones de nuestra comisión, y recordó cuando colocaron las fotos de unas periodistas en las rejas del edificio del Congreso para funarlas. Ahora sucedía lo mismo con estos compañeros por pensar distinto.

Tengamos cuidado y demos nosotros el ejemplo – dijo- . “Es verdad que hay libertad de expresión, Tere, y tenemos que defenderla, pero siempre con respeto”.

Las láminas en cuestión, que muchos buscamos en ese momento para ver por primera vez, concordamos que no contenían ninguna agresión explícita y, por lo tanto, eran difícilmente sancionables, pero bastaba revisar la violencia de los comentarios a que dieron lugar para concluir que conllevaban un ánimo condenatorio y polarizante.

-Yo no quisiera pensar -sostuvo Ignacio Achurra, del FA- que las decisiones que tomemos los constituyentes en este espacio, y que cada vez serán más complejas y tocarán más intereses, estuvieran mediadas por el temor que pudiera provocar la reacción de las redes sociales. Eso atentaría contra el corazón de la deliberación democrática.

-No se trata de una información falsa -agregó Paty Politzer, de INN- y por tanto uno podría decir que aquí hay solo una información de la votación, sin embargo, creo que la forma no es menor. Y la gráfica lleva a entender esta información como una denuncia. Eso es lo complejo. En esta comisión hemos hablado profusamente sobre la importancia de la información clara, la comunicación comprensible, y el grueso de las personas que vieron estas piezas las leyeron como denuncia (…) Es tarea de todos, adentro y afuera de esta Convención, cuidar este proceso constituyente. Y el que se vaya perdiendo libertad para expresarse, porque uno pueda ser denunciado por lo que piensa o vota, creo que es riesgoso.

Alfredo Moreno destacó lo inconveniente de separarnos entre buenos y malos, y pasar de la crítica a las ideas, a la crítica a las personas. Loreto defendió el derecho de la Lista del Pueblo a sostener públicamente un punto tan relevante para ellos como el fin de este quórum.

“Pero estoy dispuesta a tener esta discusión y a dar la cara, y a seguirla tomándonos un café si es necesario.. y si es necesario aprender, lo haremos”, dijo Loreto Vallejos.

Teresa Marinovic fue su más enfática defensora.

-Estoy 100% de acuerdo con la Loreto -dijo a continuación- a mí me va a pasar lo mismo, probablemente- y, acto seguido declaró no compartir el supuesto de que nuestro primer objetivo sea cuidar este proceso.- Nosotros tenemos distintas ideas políticas, de lo que le hace bien y lo que puede destruir a este país. Loreto y yo tenemos opiniones contrapuestas: lo que ella considera bueno yo lo considero pésimo, pero entendemos que esa diferencia es más relevante y anterior al cuidado del proceso mismo y de las relaciones internas, lo cual no quita que podamos hacer un esfuerzo por no ser demasiado duros entre nosotros, porque, entre otras cosas, estamos viéndonos las caras todos los días (…) Lo lamento, Loreto Vallejos, pero estoy contigo”. Muchos rieron.

Por los mismos argumentos expuestos por Loreto y por la Tere -sostuve yo- es que debemos cuidar las formas. Esto no tiene nada que ver con la renuncia a las propias ideas. Aquí nos encontraremos con diferencias importantes y discutiremos entre una enorme diversidad de chilenos un texto común para todos. Si esto está aconteciendo en Chile es porque se trata del camino republicano, democrático, institucional, que decidió nuestra ciudadanía votando en un 80% para encauzar un conflicto que se estaba dando con fuerza en la vida social y comunitaria del país. No es que debamos matizar nuestras diferencias, pero sí actuar con buena voluntad. Cuidar este proceso no significa renunciar a las propias ideas, sino volverlo un espacio en que nuestras diferencias puedan convivir…

El tono fue siempre amistoso. Las palabras que siguieron explicitaron que la discusión en que estábamos no recriminaba personas, sino que se daba para buscar el mejor modo de relacionarnos.

Creo que todos crecemos con este tipo de experiencias -dijo Loreto, antes de invitar a los presentes a fumar los cigarrillos de la paz- y evaluar intenciones es siempre complicado (…) Este tipo de discusiones nos tiene que hacer reflexionar a todos y todas sobre los límites, cómo lo haremos la próxima vez, como Lista del Pueblo, como conglomerado, como gente que se está articulando, que está aprendiendo y que quiere poner puntos políticos difíciles… Cómo haremos para expresar diferencias profundas… Cuál es el límite… Y eso es lo que me llevo de esta conversación. Y de verdad, lo agradezco…

Luego hicimos un corte para salir a fumarnos los cigarrillos de la paz. Andrés Cruz fue al boliche de la esquina y regresó con un café de regalo para Loreto.

Minutos después llegó Alfredo Zamudio, del centro noruego Nansen, con sus más de dos metros de estatura, para explicarnos que “el diálogo no tiene por fin imponer la propia voz, sino generar el espacio para escuchar la voz del otro”, entre otras muchas reflexiones, hijas de su experiencia en territorios en conflicto. Recibió una ovación emocionada de todos los miembros de la Comisión de Comunicaciones y Transparencia, y el compromiso unánime de sus miembros para volver a invitarlo, esta vez al pleno, y que toda la convención pueda oírlo.

La semana termina con grandes avances: se encauzó el conflicto con el ex almirante Arancibia y fue levantado el veto a las organizaciones de derecha que pidieron audiencias a la comisión de DD.HH, la comisión de descentralización sesionó con éxito en cuatro regiones del país y el conjunto de los constituyentes trabaja a toda máquina para a fines de la próxima semana entregar sus conclusiones a la comisión de Reglamento, y que las incorpore a las normas de funcionamiento, que regirán la discusión propiamente constitucional.

Hasta los medios más hostiles a este proceso comienzan a verlo con mejores ojos y hablan de “esperanza”.