Patricio Fernández

El noticiero

Ganas de Conversar

Claudio Fuentes: “La Constitución no solo será escribir el texto que organizará la vida política, sino que se puede transformar en un instrumento político para la solución de ciertos conflictos sociales”

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Por Patricio Fernández

15 de abril de 2021 — Ganas de Conversar

El académico de la Universidad Diego Portales, como décimo octavo invitado al ciclo de diálogos de Patricio Fernández, analizó de manera cronológica la idea de una nueva carta magna, sus principales desafíos, y también, sus dificultades a la hora de generar los acuerdos en temáticas como el derecho a al vivienda y el medioambiente.

Este jueves 15 de abril, el décimo octavo invitado a Ganas de Conversar, el ciclo de diálogos con personas que tienen mucho que aportar al debate, liderado por Patricio Fernández, candidato constituyente por el distrito 11, fue el investigador y académico Claudio Fuentes.

En la conversación, el politólogo analizó de manera cronológica el proceso constituyente de Chile, sus principales desafíos y dificultades que tendrá que sortear una vez sean electos los y las redactaras de la nueva carta magna. Por otra parte, la participación ciudadana y los ejes temáticos de la Convención, fueron dos temas centrales en el dialogo.

Tu como promotor, pedagogo y difusor del proceso constituyente, que tuvo un preludio con un movimiento Marca tu Voto, participando además personalmente en el proceso iniciado por Michelle Bachelet en 2015 ¿Cómo ves hoy día lo que sucedió? Yo creo que necesita su mención.

El proceso no es algo que partió el 18 de octubre. Esto viene de larga data. Incluso en un libro que escribí, hablé sobre las resistencias a la Constitución del 80. En el mismo momento que se estaba escribiendo y cuando se iba a hacer el plebiscito fraudulento ya había gente que estaba activamente en contra de esta Constitución. En la elección del 2000 pusieron una urna en plaza Italia. Entre el 2006 y el 2013 prendió el fenómeno de cambiar la Constitución. Fue paradójico con el acuerdo de Lagos, eso además gatilló que se empezara a dinamizar el cambio constitucional. A fines del 2012, me llamó Magdalena Garretón. Roberto, su padre había estado con esta idea de Colombia de marcar el voto. Yo le dije que iba a escribir una columna en el mostrador que se llama Marca tu Voto, era retomar la línea de Roberto de llamar a marcar el voto. Luego me llamo un grupo, el Ignacio Iriarte, Iván Couso, armamos un grupo chico y empezamos a armar y llamar a marcar el voto. Generó un debate político interesante. Había un grupo por el plebiscito, había uno con Atria ya. Bachelet fue relevante en colocarlo en el programa, por primera vez después de la transición fue clave para lo que estamos viviendo ahora.

Hubo una resistencia política e institucional muy fuerte, incluso al anterior del Gobierno y quien la vuelva a sacar efectivamente es la ciudadanía. Parece que hay un conflicto entre la institucionalidad y la ciudadanía. Como ves tu eso.

Tienes toda la razón, con respecto a esa tensión. El llevar a cabo el proceso constituyente, vía asamblea constituyente dividía a las fuerzas de gobierno. El siete de mayo saco un libro sobre el itinerario de la transición larga, relató ahí esta tensión interna. Bachelet se apoya mucho en las fuerzas ciudadanas. Ella desde arriba coloca siempre al tema de la ciudadanía. Los cabildos. Ella sabía que no tenía la mayoría era dentro del Gobierno. La única opción era generar una apertura ciudadana a un debate constitucional.

El consejo Ciudadano de Observadores, en el que me tocó participar, la mitad eran constitucionalistas, desde la UDI hasta el PS, y por otra parte éramos el zoológico de la ciudanía, Juanita Parra, Jean Beausejour, la Ruth Olate, Benito Baranda, yo. Aquí el reto tiene dos caras. Una la vamos a llamar orgánica, que es hacer que funcione bien. La otra es sociológica, que es concitar un acuerdo comunitario y relegitimación del poder. Es interesante esas dos grandes necesidades de la Constitución ¿no?

Se observan varias tenciones. Este proceso como de la ciudadanía, que le pertenece a la ciudadanía, en la versión radical, cualquier ciudadano puede hablar del tema don propiedad, versus el saber experto, un grupo de elite que decía mantener esto en expertos, crear comisiones en expertos, que es la tradición chilena, constitucionalmente. Eso será latente en la nueva Constitución, de los que saben versus que no saben. Depende el tono que adquiera la discusión, porque esto es técnico, pero también político; esa es una dimensión. Y la segunda, que fue el legado más importante del periodo tiene que ver con los cabildos ciudadanos, fue un ejercicio de aprendizaje social. El debate del tiempo de Bachelet creo que no fue tanto el texto, que tengo hartas críticas al texto. Ese fue el déficit, pero lo bueno que es como la antesala después del 18 de octubre todos estaban haciendo cabildos, ya existía una práctica, nos apropiamos de la forma de hablar y de reunirnos y eso es bien positivo para lo que viene.

¿Cuál es el gran reto del proceso constituyente?

El sentarse a dialogar, es dificilísimo el sentarse a dialogar entre diferentes. Aceptar que tengo una posición distinta a la tuya y sin embargo respetarla y escucharla. Intentar llegar a acuerdos. En general no sabemos mucho como dialogar en Chile. La experiencia comparada, como el caso de Islandia y Colombia, muestran que es posible llegar a ese tipo de proceso, se puede generar un espíritu de cuerpo que te facilite generar este sentido de pensar para 40 o 50 años. Eso genera una amistad cívica que te hace mover las cosas hacia delante. Ahí hay un elemento clave que es el liderazgo, quien asumirá el liderazgo en 155 personas, que son aglutinadores, que facilitan, resuelven conflictos, buscan soluciones innovadoras. Veranos el 16 de mayo quien llega y como se conforma para facilitar eso. Lo segundo es que la convención, dado el sistema político en crisis, se puede transformar en un vehículo de resolución de ciertos conflictos sociales. Le asigno más funciones que solo escribir la constitución. En un escenario de tanto desprestigio de la política, en sí misma, puede transformarse en un actor político.

¿A mí me preguntan varias veces, quienes a uno le parece que serían muy importantes que estuvieran ahí? Yo en general contesto con mucha honestidad, que en realidad no son los nombres que conozco, si no descubrir a los que no conozco. Porque el reto del éxito legitimador estará dado por la irrupción de voces que no son conocidas en el mundo de la elite. ¿Le tienes fe a liderazgos que no conocemos? ¿Qué s puedan instalar con mucha personalidad?

Creo que sí, no quiero dar nombres, pero, por ejemplo, hemos hecho en la UDP, con un proyecto que se llama Plataforma Contexto, hemos hecho una serie de escuelas con una serie de candidaturas, y hay liderazgos sociales, e indígenas que la tiene clarita. Alomejor no saben a la técnica legislativa, pero si desde el punto de vista desde la visión política de los principios que deben organizar la sociedad. Pueden ejercer liderazgos interesantes. Cuando se instala la convención, es muy fuerte tener la responsabilidad de tener que escribir el texto que organizará la vida política del país de los próximos 50 años. Debe tomarse con seriedad y genera una reacción que tiene que ver con miradas amplias., Será un tiempo muy fecundo, de escuchar ideas, de vincularse con la sociedad. Esa lógica es positiva.

Nos preguntan aquí como creen que se vinculará a la ciudadanía al proceso constituyente.

Eso depende de la convención, que establezca el reglamento, ahí debería estar considerado la participación ciudadana. Hay muchos mecanismos, innovadores y tradicionales. Audiencias públicas, exigencia de convencionales que tengan audiencias en el territorio. Rendiciones de cuentas, que se muevan y que vayan a las regiones.

¿La iniciativa ciudadana de norma constitucional te parece atendible? ¿Que se reúnan firmas y hagan presentes posibilidades?

Totalmente, la ciudadanía con firmas, podría decirle a la convención discútalo, no me importa la decisión, pero discútalo. Esa exigibilidad de discutir a la convención funciona muy bien. Mecanismos online, pudiendo preguntarle a la gente. Encuestas online. Hay dispositivos inmediatos. La constitución debe tener una metodología para recabar información, apoyado de universidades. Que haya una retroalimentación. La participación y la legitimidad es cuando tu tienes una retroalimentación. El constituyente va y dice mire, este propone la ciudadanía y esto es lo que aprobamos. Eso pasó en Colombia en el 91, sin Excel sin nada. Será fundamental el trabajo de los convencionales, abrirse y generar caminos, pero también la retroalimentación con la ciudadanía.

Lo que uno escucha, no hay nadie que te diga que no aspira a un upgrade en los derechos sociales. Todos dicen derechos sociales. ¿Done estará el problema?

Si derecho a la vivienda. Están todos de acuerdos al derecho a la vivienda digna. ¿Dónde estará el problema? Es que hay constituciones y hay gente que plantea, que no es solo el derecho a la vivienda digna, es la regulación del precio del suelo, y eso te lleva a la intervención del Estado, en Alemania, España, el Estado compra departamentos para habitarlos para le renta social. El tema es el uso del suelo que es gravitante y es el debate Estado Mercado, en que el Estado se meta en el control de ordenamiento territorial.  Segundo tema relevante, el medioambiente también con una connotación económica y social. La protección del equilibrio medioambiental de la naturaleza, versus la visión productivista, donde el medioambiente esta al servicio del desarrollo humano. Eso genera una discusión muy fuerte y división dentro de la convención.

Todos los diálogos del programa Ganas de Conversar, los puedes revivir en la cuenta de Instagram @patofdez, en el Facebook Pato Fernández y el canal de YouTube, patocandidato.

Revive la entrevista completa aquí